Diseñar futuros es un acto de creatividad y libertad
Una exploración del diseño de futuros como acto creativo, político y narrativo en América Latina.
Durante algún tiempo he trabajado —desde Feeling— en un territorio que no siempre tiene nombre claro: el cruce entre el diseño de futuros, la prospectiva y la ficción especulativa. Un territorio incómodo para algunos, demasiado creativo para quienes buscan certezas y demasiado analítico para quienes creen que imaginar es solo narrar, sin embargo, ahí es donde pasan las cosas importantes.
Uno de los primeros proyectos donde sentí esa libertad fue “El futuro de los megafestivales”, desarrollado junto a los organizadores del Lollapalooza Argentina. No se trataba de predecir cuántas personas asistirían, ni qué tecnología se usaría en los escenarios; sino de preguntarnos qué significa reunirse masivamente en un mundo atravesado por crisis climáticas, transformaciones culturales y nuevas formas de comunidad, es decir, diseñar el futuro, y fue allí donde se habilitaron conversaciones que no cabían en la planificación tradicional.
Luego vino FUGA — Futuro del Gobierno Abierto, un proyecto profundamente colectivo, creado junto a amigas y amigos de Feeling. FUGA fue un ejercicio radical de imaginación política en el que se crearon escenarios futuros para combatir la corrupción sin caer en soluciones tecnocráticas ni discursos vacíos. El resultado no fue solo un documento —aunque ese documento sigue siendo una pieza clave— sino la certeza de que el diseño puede abrir grietas en sistemas que parecen inamovibles, pues imaginar futuros distintos, también es una forma de resistencia y de aportar a un ecosistema que se encuentra desgastado en todo el mundo.
En todos estos proyectos hay un hilo común: el diseño como espacio de libertad. Libertad para cruzar disciplinas, para narrar, para sentir y para especular sin pedir permiso.
Libertad para entender que la prospectiva no es solo anticipación técnica, sino también imaginación cultural.
FÁBULA: cuando el futuro se escribe desde nuestra propia voz
De esa trayectoria nace FÁBULA — Futuros Alternativos Basados en Utopías Latinoamericanas, una metodología que estoy construyendo para reconciliar dos mundos que rara vez dialogan: el rigor de la prospectiva clásica y la potencia simbólica de nuestras narrativas latinoamericanas
FÁBULA no niega los pasos clásicos del diseño de futuros: señales, drivers y universos base (previsiones), al contrario, los respeta profundamente, proponiendo algo distinto en el momento más delicado del proceso: la creación de escenarios.
En lugar de futuros asépticos, FÁBULA propone escenarios situados o futuros que se apoyan en mitos, en leyendas indígenas y campesinas, en el realismo mágico, en nuestras autoras y autores y en cosmovisiones donde el tiempo no es lineal, donde lo espiritual y lo tecnológico conviven, donde la justicia no es solo eficiencia sino equilibrio.
FÁBULA se estructura en cuatro etapas que dialogan entre sí como un relato en movimiento: El Oráculo, donde se selecciona la fuente narrativa que resonará con la previsión técnica; El Alquimista, donde esa fuente se destila en símbolos, tensiones y reglas del mundo futuro; El Cronista, encargado de narrar el escenario en primera persona, desde adentro de ese futuro posible; y El Artesano, donde la ficción se vuelve tangible a través de objetos, servicios y artefactos que habitan ese mundo.
En este artículo me detendré únicamente en la primera de estas etapas —El Oráculo—, porque es allí donde ocurre el gesto fundacional de la metodología: el momento en que el futuro deja de ser solo una proyección lógica y comienza a adquirir voz, memoria y sentido cultural.
El Oráculo: traducir señales en mito
El Oráculo es el punto donde la prospectiva técnica se encuentra con la imaginación cultural. Su objetivo no es inventar un futuro desde cero, sino encontrar la fuente narrativa que mejor resuene con un futuro que ya fue pensado racionalmente.
Aquí ocurre un gesto clave: aceptar que nuestras culturas ya han pensado muchos de los futuros que hoy creemos novedosos y que nuestras literaturas y memorias contienen claves profundas para hablar de poder, vigilancia, desigualdad, comunidad, naturaleza y esperanza.
El Oráculo trabaja con lo que llamo un puente de resonancia: conectar un driver crítico (por ejemplo, automatización extrema, crisis climática o hiper–vigilancia), con una fuente narrativa latinoamericana que permita explorar ese futuro desde lo humano, lo simbólico y lo emocional.
La inteligencia artificial como copiloto, no como oráculo absoluto
En FÁBULA, la IA no reemplaza la imaginación humana sino que la amplifica. Funciona como un copiloto cultural, capaz de procesar grandes volúmenes de referencias literarias, mitológicas y simbólicas guiadas por una intención clara.
Para la fase del Oráculo, la metodología propone prompts base que integran directamente los resultados de la prospectiva clásica.
Algunos ejemplos:
Prompt A — Mapeo de Resonancia
Actúa como experta en Diseño de Futuros y Literatura Latinoamericana. He realizado un ejercicio de prospectiva clásica y obtuve las siguientes señales,[aquí van las señales] drivers [Aquí van los drivers] y un universo base [Aquí va la previsión]. Tu tarea es proponer tres fuentes narrativas latinoamericanas que funcionen como filtro simbólico para este futuro. No busques similitudes temáticas, sino resonancias profundas.
Prompt B — Filtro de Estilo
He elegido una fuente narrativa específica.[Aquí va el texto o la fuente narrativa escogida] Ayúdame a traducir mi universo base al lenguaje de esa narrativa: qué símbolos, ritmos, tensiones y voces deberían aparecer si este futuro fuera contado desde allí.
Estos prompts no buscan respuestas correctas, sino preguntas mejores. Obligan a la IA —y a quien diseña— a salir del lugar cómodo de los futuros genéricos y a entrar en terrenos más densos, contradictorios y vivos.
Cerrar el círculo: diseño, edición y nuevas formas de imaginar
FÁBULA se encuentra hoy en una fase de diseño de imagen, diseño editorial, y desarrollo de herramientas de tecnológicas y de comunicación. Pronto estará disponible en la web de Feeling como una metodología abierta, pensada para personas diseñadoras, investigadoras, activistas, gobiernos y organizaciones, que sientan que los futuros que se repiten, ya no alcanzan.
Insisto en algo que atraviesa toda esta búsqueda: la creatividad no está en inventar más de lo mismo con nuevas palabras, sino en animarse a salir de lo autorizado. El diseño de futuros clásico ha sido fundamental, pero no es neutral ni universal. FÁBULA no viene a destruirlo, sino a mirarlo desde otro lugar: más humano, más situado, más nuestro.
Porque, al final, imaginar futuros también es una decisión política y escribirlos desde nuestras propias historias, es una forma de dignidad creativa.


